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    August 21

    EL MÁS GRANDE REGALO RECIBIDO

    GRACIA

    “Pues por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no es de ustedes, pues es don de Dios     ( EFESIOS 2:8 )

    ¿Cuál ha sido el mejor regalo o el regalo más importante que tú has recibido en tu vida? 

    Aquellos que somos padres podemos entender el tema de los regalos.  Nuestros hijos se especializan en pedir y pedir con insistencia aquellas cosas que les gustan tener.  Para ser sinceros, no es necesario ser un niño para desear recibir regalos… ¡aún a nosotros los mayores nos agrada!

    Recibir un regalo significa, recibir "algo" de alguien, no por lo que hemos hecho ni porque lo hayamos pagado.  Es algo que recibimos de otra persona, gracias a la gentiliza de esa persona.

    Así sucede también con el mejor regalo que un ser humano puede recibir: La salvación por gracia que existe en Cristo Jesús.

    El pasaje de hoy dice que este regalo es un "don" de Dios.  Precisamente la palabra "don" deriva de la palabra "gracia" o regalo que recibimos sin merecerlo. A veces pensamos que somos dignos de recibir el favor y las misericordias de Dios. 

    Si hoy somos hijos e hijas de Dios, es porque El se ha dignado en enviar su mejor "regalo", Jesucristo.  No lo merecíamos pero lo recibimos de pura gracia.

    ¿Cuánto tiempo hace que no le agradeces al Señor por la preciosa salvación que tú estás disfrutando hoy?

    Si has recibido EL regalo, nunca se olvides de decir: ¡Muchas gracias Señor!

    CONFESION DE FE

    HE RECIBIDO EL REGALO DE DIOS,

    LA SALVACION ETERNA,

    DE PURA GRACIA

    ORACION

    Haz de mí Señor, un(a) hijo(a) agradecido(a) por la salvación tan preciosa que me has dado por medio de tu hijo Jesucristo.  ¡Gracias por tu salvación, Señor!  ¡No la merecía, pero por tu Gracia me has hecho digno!  Por Cristo Jesús, amén.

    August 07

    CÓMO RECIBIR SUS BENDICIONES

    ABRIR

    "En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca."    ISAIAS 41:18  

    Cuando uno hace todo lo posible para que se abran las puertas y no sucede nada, se origina en nuestro ser interior una sensación de frustración.  Si uno hace algo malo ya sabe que recompensa tendrá, pero cuando hemos hecho todo lo máximo y bien según nuestras posibilidades y nada sucede, se origina una gran tribulación interior.

    Al caminar con el Señor aprendemos que a veces existen tiempos de "puertas cerradas", que no son por causa de nuestra pecaminosidad sino por un motivo santo del Señor para enseñarnos a confiar en El.

    El pasaje de este día nos da una palabra clave: Abrir.  Esa palabra es exclusiva de Dios y si caminamos con El, debemos permitirle que la pronuncie con su voz de mando para que aquí en la tierra y en nuestras circunstancias veamos las puertas abiertas.

    El Señor es el que cierra y nadie puede abrir y es El que abre y nadie puede cerrar.  En la sociedad que vivimos, con un ritmo tan acelerado, es difícil comprender esta verdad, pero si decidimos caminar al ritmo del Espíritu Santo experimentaremos en el tiempo de Dios, la bendición de ver abrirse los manantiales de bendiciones sobre nuestras vidas.

    CONFESION DE FE

    EL SEÑOR ME ABRE LAS PUERTAS HACIA SUS BENDICIONES

    ORACION

    Señor, me siento cansado de intentar abrir puertas que Tú no abres.  Por eso en este día, quiero descansar en Tí para darte lugar a que trabajes, yendo delante de mí, para hacer lo que yo no puedo hacer.  ¡Tú eres el Único que abre puertas hacia las bendiciones!  Te lo imploro en el nombre de Cristo Jesús, amén.

    REV. Richard M. PUGLIESE

    August 01

    PANES PARA EL HAMBRE

    Dadles vosotros de comer.

     El evangelista Mateo no se preocupa de los detalles del relato. Sólo le interesa enmarcar la escena presentando a Jesús en medio de la “gente” en actitud de “compasión”. Lo hace también en otras ocasiones. Esta compasión está en el origen de toda su actuación.

     

    Jesús no vive de espaldas a la gente, encerrado en sus ocupaciones religiosas, e indiferente al dolor de aquel pueblo. “Ve el gentío, le da lástima y cura a los enfermos”. Su experiencia de Dios le hace vivir aliviando el sufrimiento y saciando el hambre de aquellas pobres gentes. Así ha de vivir la Iglesia que quiera hacer presente a Jesús en el mundo de hoy.

     

    El tiempo pasa y Jesús sigue ocupado en curar. Los discípulos le interrumpen con una propuesta: “Es muy tarde; lo mejor es ¨despedir¨ a aquella gente y que cada uno se ¨compre¨ algo de comer”. No han aprendido nada de Jesús.  Se desentienden de los hambrientos y los dejan en manos de las leyes económicas dominadas por los terratenientes: que se “compren comida”. ¿Qué harán quienes no pueden comprar?

     

    Jesús les replica con una orden lapidaria que los cristianos satisfechos de los países ricos no queremos ni escuchar: “Dadles vosotros de comer”. Frente al “comprar”, Jesús propone el “dar de comer”. No lo puede decir de manera más rotunda. El vive gritando al Padre: “Danos hoy nuestro pan de cada día”. Dios quiere que todos sus hijos e hijas tengan pan, también quienes no lo pueden comprar.

     

    Los discípulos siguen escépticos. Entre la gente sólo hay cinco panes y dos peces. Para Jesús es suficiente: si compartimos lo poco que tenemos, se puede saciar el hambre de todos; incluso, pueden “sobrar” doce cestos de pan. Esta es su alternativa. Una sociedad más humana, capaz de compartir su pan con los hambrientos, tendrá recursos suficientes para todos.

     

    En un mundo donde mueren de hambre millones de personas, los cristianos sólo podemos vivir avergonzados. Europa no tiene alma cristiana y  “despide” como delincuentes a quienes vienen buscando pan. Y, mientras tanto, en la Iglesia son muchos los que caminan en la dirección marcada por Jesús; la mayoría, sin embargo, vivimos sordos a su llamada, distraídos por nuestros intereses, discusiones, doctrinas y celebraciones. ¿Por qué nos llamamos seguidores de Jesús?

    José Antonio Pagola.

    @ECUPRES (Agencia de Noticias Prensa Ecuménica)  www.ecupres.com.ar